
Hace poco un amigo me contó que había ido a un restaurant muy lindo, de esos en los que vas de vez en cuando jaja, y se había pedido una super comida. Ni bien llego la comida, agarró un sobrecito lo abrió y le hecho mucha sal, porque a él le gusta todo muy salado. ¡Pero en vez de estar salado estaba todo re dulce!
Que tonto, no se había dado cuenta de que lo que puso no fue sal sino azúcar. ¡Llamó al mozo y le hizo devolver la comida, porque no había salero en la mesa!
La realidad aquí, es que mi amigo no es que había sido tonto, o que el mozo había hecho mal su trabajo. La realidad es que mi amigo había tenido un error cotidiano, o como en psicología se lo llama “lapsus” (lo que Freud denominaba “la psicopatología de la vida cotidiana”). Esto nos pasa a menudo a muchos de nosotros, y nos echamos la culpa de nuestros errores, o peor, ¡le echamos la culpa a otro!.
(más…)